Mezcla autosuficiente pensada para conseguir una cubierta permanente más o menos establecida. Se combinan cultivos anuales y plurianuales, para evitar que el primer año salga mucha hierba y favorecer el establecimiento de los cultivos plurianuales.
El yero tiene una ramificación de raíces muy interesante porque aporta nódulos muy profundos, permitiendo una fijación de nitrógeno muy homogénea.
La avena o el centeno sirven de tutor y también es indicada para la limpieza de parcelas que han sufrido nematodos del género Meloydogine.
La esparceta es interesante ya que es poco exigente en agua y nutrientes y ayudará a instaurar la cubierta permanente y al hacer la flor tarde, puede ayudar a la polinización.
Con los abonos en verde debemos tener presente que conseguimos:
Estimular la actividad biológica.
Mejora de la estructura del suelo: gran desarrollo de las raíces, ayuda a airear el suelo y retener mejor el agua.
Proteger contra la erosión.
Aportar materia orgánica, nutrientes y otros elementos minerales para la próxima cosecha.
Diversificar la rotación de cultivos. Podemos sembrar AV de diferentes familias a las que sembramos en los huertos o campos.
Permitir una ruptura del ciclo de enfermedades y parásitos.
Impedir la lixiviación de productos fertilizantes.
Frenar el desarrollo de las "malas hierbas", ocupando espacio y compitiendo con ellas de forma efectiva.
Fecha siembra: finales de verano o bien a finales de febrero para segar a principios de primavera y si queremos que produzca semillas, no haremos un siguiente corte.
Proporción de la mezcla: 1 yero: 1 avena negra: 1 esparceta.
Dosis siembra: 1 kg / 100 m2
Lugar y año de producción: Cal Pauet, l'Espunyola (Berguedà) 2024.